miércoles, 4 de febrero de 2015

**Ta Che Les**

Tacheles

¿Sí?- responde.
Cayó Tacheles.- dijo ella.
¿Cayó…….?.- preguntó él.
Si cayó, con ella dentro  y no la encontré.- añade.

Solo se escucha la respiración al otro lado del teléfono. Él no dice nada. 

Quizás ese fue el inicio de un enamoramiento enfermizo con  Berlín, mucho antes de conocerla, cuando se firmó una declaración de amor dentro del corazón más okupado del centro de la ciudad. Un circuito cerrado al que no había mirado con detenimiento.

A ti Berlín, por darme todo poco a poco para que saboree a cucharadas lo amargo, lo dulce, lo frío, lo austero y lo intenso de ti.

Berlín me ofrece atardeceres donde el mundo parece acabarse,

Sin ser cobarde me dibuja el fuego arrogante de un sol rotundo,

Sin darme cuenta ciega mis ojos, y su mirada me invita a embarcarme.

Berlín es frío e insolente, y de repente me obliga a abrigarme,

busco cobijo bajo la manta, la de tu cuerpo no  está disponible,

la de tu cuerpo es itinerante.

Berlín da ganas de llorar en día grises, y me provoca carcajadas cuando el sol asoma,

azota con maestría las ganas de lanzarme al vacío, y convierte el Sisyphos en una segunda casa.

Mi habitación me mira desde sus esquinas ovaladas, y sonríe por no ser perfecta.

Sus edificios de líneas rectas dicen lo mismo que sus viandantes,

Son como espigas hechas a medida, de buena planta y buen tallaje.

Berlín me inspira muchas cosas, calles cortadas, días festivos, bares.

Berlín me arrancó el corazón para posarlo suave, me quitó mucho, me dejó estable,

pero nunca olvidaré lo manso que hizo para volverme loca amándote.

 

Violetas que se dejan llevar entre cajas de mudanzas, 24 sep 16:10

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